El observatorio orbital de infrarrojo profundo desafía las teorías estándar sobre la formación de los primeros agujeros negros supermasivos.
Los datos recién liberados por los astrónomos internacionales muestran estructuras complejas y discos estelares masivos apenas 300 millones de años después del Big Bang, una velocidad de ensamblaje cósmico que la astrofísica convencional consideraba improbable. Los instrumentos de espectrografía infrarroja han detectado rastros de oxígeno y carbono en abundancias inesperadamente elevadas en los confines del cosmos.
«Estamos leyendo las primeras líneas de la autobiografía del universo, y resulta que la historia comenzó mucho antes de lo pensado.»
TESTIMONIO DEL TELEPERIODISTA
La imagen final requirió 140 horas de exposición acumulada y la calibración de 18 segmentos de espejos hexagonales de berilio bañados en oro.




